Playas de arena y canto rodado, y un quiebre de acantilados barrido por el viento, le ponen fin a la estepa patagónica y definen la línea costera del golfo Nuevo. Ante sus aguas, se levanta Puerto Madryn y en el extremo sur de la ciudad, sobre Punta Cuevas, el hotel Territorio se emplaza en el lugar exacto al que arribaron los fundadores galeses en 1865. |
El edificio conserva la impronta de la construcción tradicional, combinada con la tecnología y el concepto que se destacan hoy en hotelería. Piedra caliza, chapa de zinc, aluminio, vidrio y pórfido son los nobles materiales de este refugio sofisticado y moderno, muy cerca de la estepa en su estado más puro.
Desde sus ventanas, las 36 habitaciones de diseño moderno y contemporáneo ofrecen una imponente vista panorámica del golfo. La península Valdés se abre camino en el océano Atlántico, brindando resguardo a la ballena franca austral, las orcas y las toninas que pueden ser divisadas desde el hotel.
El entorno natural inunda los sentidos en el spa vidriado mientras se disfruta del sauna, la ducha escocesa o un tratamiento de belleza. De noche, el paisaje también se aprecia desde el exclusivo restó, saboreando exquisitos platos gourmet con acento marino o un tradicional cordero patagónico.
La impronta de los inmigrantes galeses que dieron nombre a la ciudad cobra vida en distintos rincones a través de fotos y mapas antiguos de la zona. Para conocer la historia de estos pioneros, en las cercanías del hotel está el pequeño museo Las Cuevas y a pocos kilómetros, el pueblito Gaiman.
Al regreso, un último avistaje permite descubrir el lomo de una ballena y escuchar el sonido de los soplidos que realiza al lanzar un chorro de agua. La charla, esta vez sobre esta fauna característica, continúa en el espacio cultural Ecocentro. Luego, en Territorio, donde se conjugan pasado y presente, naturaleza y tecnología. Una experiencia única en un solitario e inmensurable paisaje. |