Las reposeras del deck son ideales para relajarse y contemplar el hielo al atardecer. Al esconderse el sol, las nubes se vuelven rosadas, y a medida que se desvanece la luz, la geografía del glaciar Moreno se oscurece.
Todo cambia cuando sale la luna: el gigante de hielo, blanquísimo durante el día, se vuelve color plata. Brilla la superficie desdentada de su lengua. Un paisaje de lujo que, en Los Notros, se puede disfrutar tanto al aire libre como desde el restaurante, el living o las habitaciones.
Vivir el glaciar es la propuesta en esta hostería de estilo rústico decorada con muebles de anticuario. En las habitaciones de colores vivos las camas de hierro combinan con roperos de origen inglés y sillones de ratán. En macetones y floreros se destacan las espigas de los coirones.
Al igual que el notro, arbusto característico de la zona, este lugar de ensueño es único. La construcción original, en un entorno natural privilegiado, era sólo un parador en el camino para observar el glaciar Moreno y sus alrededores. Más tarde, se inauguró como restaurante y finalmente encontró su lugar en el mundo como hotel custodiado por el gigante de hielo.
Luego de una caminata por las pasarelas, la navegación por el lago Argentino o el trekking por el glaciar, sentarse a la mesa del restaurante es un placer. Platos gourmet de cocina autóctona se acompañan con exclusivos vinos y bebidas en un cuidado espacio cuyas cortinas de gross son telones abiertos que descubren la naturaleza.
Un café en el living del primer piso prolonga el buen momento. La animada charla se interrumpe cuando se escucha un rugido lejano. El desprendimiento de trozos de hielo sorprende con su sonido. Todos miran hacia afuera, sólo para comprobar, una vez más, que el glaciar está vivo.