De retorno, camino al glaciar Martial, donde chicos y grandes disfrutan de las actividades del centro de esquí, en la mitad de la foresta Los Acebos Ushuaia Hotel se pone de relieve sobre los cerros nevados con una fachada que revela un estilo de construcción tradicional de la zona.
Las habitaciones, pensadas para cubrir las necesidades de toda la familia, poseen un moderno mobiliario de formas simples que optan por la comodidad, y una buena comunicación entre los cuartos. Las cortinas, de colores relacionados al entorno natural, se abren para dar una panorámica de la bahía por la que surcan enormes cruceros.
Los tonos madera y tabaco están presentes en sofás, alfombras y cortinas del living mientras en los almohadones y muebles se destacan estampados y rojos encendidos. En el bar, las paredes enteladas y las butacas de diseño acompañan las siluetas rectas de mesas y sillas.
Una postal para conservar ofrece la vista desde el restaurante. Los grandes ventanales miran a la ciudad y al canal de Beagle. Un atardecer tardío de verano sorprende a los huéspedes a la hora de la cena. Es entonces cuando el cielo se tiñe de rojo, se hace difuso el contorno de las montañas y se empiezan a encender las luces de Ushuaia.
La visita a este confín de la Tierra concluye con la navegación que atrae tanto a los mayores como a los más chicos. Desde el muelle turístico parten las excursiones por el canal de Beagle y recorren las islas de los Pájaros, de los Lobos y la Martillo, donde se encuentra la pingüinera. Al sol reposa la fauna que será parte imborrable del recuerdo de una bella estadía.
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